viernes, julio 10, 2009

primeras impresiones


Textura del planeta tierra, cordillera de los Andes extendida a sus anchas, concede un hueco al asentamiento humano. Hueco mitad desierto, mitad pavimento y en el centro un abrazo anhelado hace meses.
Pero rebobinemos. Santiago vía Sao Paulo. Pánico porcino. Mascarillas me devuelven mi esencia contagiosa. Riñones en la mano, deficit de sueño, sobrecarga milenaria, migraña querida amiga. Camino sobre flotadores, soy lady Gaga sin glamour.
Gente llega, gente se va, el aereopuerto se parece a otra cosa que no logro definir.
Declaro mis flores de Bach. Poder de convencimiento; ni drogas, ni producto vegetal.
Y el reencuentro, al fin, con el primer pisco sauer se me pasaron los dolores.
Ceviche, mmmmmm, regalos, ooooooh, cariño, aaaaaahhh. Pucha que me hicieron falta mis wachos queridos. No faltó nadie a la mesa; mamá, papá, hermanas y nieto. Estos son los buenos tiempos, los mejores.
Aprovecho de absorver sus presencias individuales, no sé dónde dejé el lastre de ser hija, parece que se me cayó al Atlántico, las heridas ya ni pican. Comprensión profunda; lo que hicieron o dejaron de hacer no me lo hicieron o dejaron de hacer a mí. Tengo permiso para ser otra, simplemente estar aquí, llegando como si nunca me hubiera ido. Otro pisco sauer, por favor.
Paseo en auto. Mi hermana, la loba alpha, conoce el territorio, domina los códigos, tiene todo bajo control. Admiración mezclada con el sentimiento antiguo de querer protegerla. La loba errante se saca paisajes extranjeros de los ojos y los muestra, tiende puentes. Las lobas se reconocen y aúllan juntas a la luna.
Pero rebobinemos. Qué pasó con Santiago? El tiempo corre en dos direcciones. Por un lado el recuerdo se materializa deteriorado pero patente (la señora del almacén me reconoce), por otro lo nuevo ataca y penetra, pretende ser descifrado (autos, rejas, guardias). Un bastardo de Tomás Moro pintó aquí su utopía; todos trabajan, cumplen su rol en el funcionamiento. Tareas nimias cuentan con su asistente, te tratan de tú, te agradecen la compra, te envuelven el envoltorio. Estamos conectados. Qué ironía marxista se coló en el capitalismo salvaje? es que el trabajo dignifica (dicen).
Mi cuerpo físico ya llegó, el resto viene en camino. Por ahora hay urgencia de sueño, mañana despierto completa.

domingo, julio 05, 2009

la boda


Vengo llegando de un viaje maratónico que me llevó a las tierras del sur, a Baviera, donde vive la mayor parte de mi familia alemana. La ocasión era importante ya que se trataba de la boda de mi prima y como buena familia que somos nos reunimos casi exclusivamente sólo cuando alguien se casa o se muere. De modo que la oportunidad se daba para celebrar a lo grande y de acuerdo a la tradición bávara. De partida teníamos que acudir con trajes tradicionales bávaros o cualquier tipo de traje tradicional con el que nos identificáramos.
Ahí empezaron mis problemas porque de bávara jamás y de huasa menos, así que decidí ponerme el traje de mexicana misteca que me regalaron hace años y optar por una identidad estética más que por una identidad de tipo nacional, que para mí ese plano ya está bastante confundido y en todo caso, pienso yo, que nada tiene que ver con la manera de vestirse. Aunque por cierto que envidio a las que se ponen un traje y se sienten que pertenecen a algo, yo a lo más puedo jugar por un rato a la Frida Kahlo que jugaba a ser una de aquellas super mujeres del sur de México, siendo también una mezcla rara como yo.
Pero volvamos a la boda. Se comió, se dieron discursos y se realizaron juegos (sobre todo tendientes a probar la fuerza bruta del novio). Yo estaba esperando que la novia se escapara con nosotras las chicas a tomar a los bares y el novio con sus amigos nos persiguieran para recuperar a la novia y de paso pagar las fenomenales cuentas que iríamos dejando. Al menos así se estilaba antaño, pero por lo visto la crisis también llegó a la selva negra y los bávaros prefieren quedarse tomando en el lugar. Porque de tomar, toman. Mama mía, para ellos es una cuestión de honor. Yo no quería romper alguna regla de protocolo y por eso hacía lo que veía (o sea, tomaba), hasta que me empecé a poner nerviosa por aquella tradición que no sé si yo misma me la inventé, que dicta que boda sin bailoteo trae mala suerte. Y es que no bailaban! Así que yo me dije , “hagamos algo por la prima” y me puse a bailar sin darme cuenta que me estaban mirando con cara de pescado y era que para ellos antes de que no bailen los novios, no baila nadie. Así que me corrigieron y se pusieron a bailar su vals y luego sí que dejamos los pies en la pista, como dicta la tradición.
En cuanto a los encuentros, a mí me encanta ver a las tías y escucharlas contar historias del pasado, desde antes de la guerra pa delante y por cierto nunca falta el episodio que me dedican a mí y como yo de chica los tenía aterrorizados con mis pataletas cuando jugábamos monopoly, pues odiaba perder, y ellos hacían lo posible por dejarme ganar. Cosas así cuentan frente a los otros...no sé qué efecto habrá tenido eso para mi psique, pero de seguro no fue nada bueno.
En fin, el problema de Baviera, aunque mi mamá diga lo contrario, es que es muy conservadora y la verdad es que yo me he vuelto tan tolerante que hasta llego a encontrarles la razón cuando me vienen con sus teorías de la individualidad, el esfuerzo personal y la ambición por la carrera, aparte del niñito jesús y su mamita virgen etc. Es que si se miran las cosas desde el punto de vista del otro siempre encuentro que pueden tener razón, quién soy yo para andar asegurando nada?. O será que ya a esta altura del año estoy muy agotada como para esgrimir algún tipo de argumento en defensa de la revolución y las otras evoluciones.
Lo que sí no puedo es quedarme callada cuando me salen con que Berlín es una ciudad pervertida y decadente, ahí me empieza a hervir la mierda por dentro y se me pasa lo civilizada. Si no es por mi hijo que se autoproclamó salvador de situaciones riesgosas, no sé qué habría pasado entre la relación berlinesa/muniquesa. Es que tampoco pueden esperar que el mundo entero ande detrás del estatus, las costumbres, el buen olor y la moda clásica, también es necesario un poco de desorden.
En resumidas cuentas, la boda fue todo un éxito. Se confirmaron ciertos prejuicios, otros fueron derribados. Nosotros comimos y bailamos lo que pudimos, hasta que Julián tratando de quemar sus dosis de energía sobrante se cayó al barro y se estropeó su estupendo traje de huaso.


aquí estamos partiendo en tren desde Berlin a München


mi primita ya dio el SI (observen las sombras, complacidas o sarcásticas?)


observen que cultivada, elegante y bien alimentada es la fauna local


los representantes del otro lado del charco, aferrándose como pueden a sus aspectos, asumiendo una identidad de opción y no por tradición


hijo y nieto de tigres, tenía que salir rayado


este caballero dio un discurso en bávaro que no entendí pero que al parecer fue hilarante (más que dialecto, el bávaro es un dolor de cabeza)


los tradicionales bronces bávaros, suenan como un coro de lobos marinos resfriados cantándole a la marea a la hora del almuerzo


a estas alturas de la noche ya se estaban confundiendo aún más las identidades


el minuto deportivo, la famosa arena del Bayern München (desde la carretera)


de vuelta, muertos, pidiendo a gritos por nuestras vacaciones.

lunes, junio 29, 2009

Artistas Mapuche en Berlín


de izquierda a derecha: Bernardo, Marco Pena y Lillo Baeza (organizador en Galería Subsuelo),David, Llanquiray, Máximo, Francisco

Pasaban por aquí camino a Barcelona, los cuatro jinetes del apocalipsis levantaron una polvareda de impresiones, un cúmulo de reflexiones conectadas a mi propia experiencia. Intensas fueron sus presentaciones y su presencia pasajera me dejó añorando de antemano. De cierto modo me sentí cómoda siendo interpretada, por un momento perteneciendo a una forma común de ver las cosas, una experiencia básica que impulsa en distintas direcciones.
Me refiero a la visita de cuatro artistas de origen mapuche. Los artistas visuales Máximo Corvalán, Francisco Huachiqueo y Bernardo Oyarzún, junto al poeta David Aniñir. A Europa los trajo una organización llamada “a pata pelá”. Aquí va el link donde además encontrarán links a la obra de estos artistas : http://www.apatapela.org/
Aquí en Berlín un grupo de altruistas personas comandado por la activista política, socióloga y gran anfritriona Llanquiray Painemal organizaron dos presentaciones del grupo que estuvieron marcadas por el interés del público en conocer detalles sobre el proceso de producción de su obra, así como de las estrategias de resistencia desplegadas por ellas.
En ese sentido, me pareció interesante con qué sinceridad hablaron estos chicos de la forma en que coquetean con el medio artístico para sacar adelante su obra. Su trabajo consiste en parte en maniobrar ciertas tretas del débil que los protegen de la incursión frontal y los obliga a seguir otras rutas de expresión.
Una alta metaforización les ayuda a pasar gato por liebre, sobre todo en el caso de Máximo, su obra requiere ser interpretada, requiere estar atento. Las huellas de la biografía aparecen en su obra casi lavadas. Me da la impresión de que mientras más inexpresable –por doloroso- es el impulso que genera la obra, más complejo se torna el producto elaborado en el proceso creativo, febril intento de expresar.
Los restos de un padre ejecutado político desaparecen tras el análisis de ADN, qué ironía, hasta qué punto puede un hijo recuperar los huesos de Antígona sin condenarse a sí mismo. Probablemente ésta es una de las preguntas más difíciles que se puede hacer una generación que es “hija de” (en Alemania la generación de posguerra aún sufre por lo indecible). La necesidad de recuperar la memoria más que contra el olvido actúa declarando identidad, no identidad idéntica, no identidad de documento, sino identidad de monumento(que es ella misma sujeto de su historia) , identidad generada en la transformación.
En el caso de los inclasificables vídeos de Francisco la transformación se lleva a cabo a todo nivel. No hay un momento en que un elemento no genere otro, su opuesto, elevando a mito lo banal (como la carrera de vídeo juego del hombre pájaro) y desmitificando lo sagrado (el hombre pájaro arrastrándose por unas monedas).
Este pensar contradictorio nos es difícil de seguir a quienes estamos acostumbrados a un mundo de buenos y malos, de traidores y leales, por eso nos choca de sobremanera escuchar la voz de Allende junto a la de Pinochet en su filme “El hombre pájaro”, desearíamos quedarnos cómodos en nuestro lado del muro, cultivando la morosidad de nuestras heridas, pero de pronto somos lanzados a un mundo en el que lo uno genera lo otro y de alguna forma se necesita. El interior necesita del exterior, la noche del día, el monstruo del ángel y viceversa.
Qué increíble que la visita coincidiera con la muerte de Michael Jackson, el angélico monstruoso que elevó a categoría de perfección el transformismo. Y es que de transformismo se trata la obra de Bernardo, quizás la que más me llegó (por su abierto carácter terapéutico), este chico se instala sobre su herida y de allí remonta un hilo biográfico que lo lleva a explorar origen y contexto de su herida. Sus trabajos los plantea él mismo como de “afirmación del ego” y uno se sorprende con qué desparpajo utiliza la cualidad sanadora del arte, pasando por encima de maquillajes académicos que suelen ocultar el trabajo que hace el artista consigo mismo. Al perseguir su hebra dolorosa Bernardo da con el error de la mirada (que lo cataloga y estigmatiza)y la denuncia. Lejos de permanecer víctima del ojo, su trabajo, marcado por una liberadora risa, revalora su persona, el color de su piel, su origen humilde, en fin, su biografía.
Por último me queda hablar de David. Me fascinó haber conocido a este poeta, un poeta a la antigua como a mí me gustan. Con algo que decir, con duende, con una presencia que llena cualquier lugar. Mi aporte a esta visita fue traducir al alemán un par de poemas y casi sucumbir en el intento, ya que por poco no enloquecí (y Patrick que corregía) tratando de encontrar la expresión correcta que me hiciera traductora y no traidora de su poesía. Ahí nuevamente me vi anquilosada en mis queridos viejos conceptos; que hay mucho gerundio, que por qué pasa a otra idea sin terminar la anterior, que el adjetivo cuando no da vida mata. Y es que es una lástima encerrar la poesía de David en un papel. Pienso que ella se siente incómoda en el corset de las letras, ella tiene ganas de salir volando, apoderarse del aire, lanzarse de cabeza al corazón de los escuchas y desde allí influirlos, penetrarlos como un airecito que trae recuerdos de otros tiempos, de otras épocas. Sus poemas nunca son el mismo. Ellos se despliegan en neologismo (mapudungún-castellano), jerga callejera y prosodia con gusto a oralidad, pero también en manifestación energética, o sea, te dicen más de lo que están diciendo, te lo dicen con la sola presencia.
Yo sabiendo que David es un performer le propuse hacerme cargo de sus versiones en alemán pues temía la traición estéril de la traducción. Y me dejé contaminar por su presencia, traté de seguirlo y en cierto momento me sentí como un guerrero, llena de varonil brío! , con un mensaje y una razón para luchar. Para mí fue hermoso ponerme su piel por un momento - sí, ser otra- y de corazón agradecí que hayan poetas en Chile cuyo canto es manifestación de algo distinto al canto.
Terminando este post me queda la duda, qué puede ser lo que tenemos en común, artistas tan diversos de origen mapuche y yo? Aparentemente nada, mirando dos veces: mucho. Y es que en el trabajo radical consigo mismo que realiza cada uno de ellos se tienden puentes hacia el otro.
Allí en el interior es donde se difuminan las fronteras de lo que es mío y lo que es tuyo.

sábado, junio 20, 2009

have you ever squatted an airport?



Stalin vaticinó una vez que Alemania nunca haría la revolución porque camino al asalto del poder los revolucionarios respetarían el cartel “Prohibido pisar el pasto”. Pero cómo han cambiado los tiempos, al menos los berlineses se han vuelto bastante atrevidos en lo que respecta a respetar las reglas y ya no se conforman con que les impongan desde arriba –y de acuerdo al beneficio de unos cuantos yuppies- sobre el presente y futuro de su ciudad. No señor, el aeropuerto Tempelhof no debe caer en manos de la especulación y el lucro, no el Tempelhof que más que símbolo es historia viva.
Recordemos que el Tempelhof fue uno de los primeros aeropuertos del mundo, construido por los nazis para hacer la guerra con gran estilo. Su arquitectura sigue siendo hasta el día de hoy monumental. De aquí partieron los aviones a la guerra y aquí también cayeron muchas bombas. Cuando la situación ya estaba perdida para los alemanes, Hitler ordenó destruirlo pero el milico encargado prefirió suicidarse antes de hacerlo. Poco después fue tomado Tempelhof por la armada roja, cayendo luego en manos de los amis. Durante la guerra fría y el bloqueo a Berlin occidental el aeropuerto salvó a la ciudad con su puente aéreo que proveyó a sus habitantes de alimento. Famosa es la leyenda de chocolates y dulces cayendo del cielo para los niños berlineses. El aeropuerto funcionó hasta el 2008, año que se decide por consulta ciudadana cerrarlo y ocuparlo para otras cosas más positivas, aparte de él existen en Berlin dos areopuertos más.
Pronto empezaron las especulaciones sobre el destino de las 386 hectáreas y el monumental edificio; desde centro de eventos hasta parque popular pasando por conjunto habitacional de lujo, las opciones que se barajan son muchas y mientras se discute de qué manera sacarle mejor provecho una reja de varios kilómetros separa a la ciudad de una pradera enorme donde bien se podrían ya estar haciendo asados, pichangas, fiestas, jardines y huertos comunitarios. Así que la gente decidió tomarse el aeropuerto para empezar a usarlo en algo provechoso para muchos y no para unos pocos que “puedan pagarlo”.
Se pusieron tan nerviosos los caballeros del poder de que les estropearan el pasto que mandaron refuerzo policial de todo el país para parar la fechoría. Ya venían nerviosos porque la semana pasada los estudiantes se tomaron un banco protestando porque el estado invierte en salvar el pellejo de los bancos y no hace nada por la educación (igualito que en Chile). Pero un punto a su favor tienen los alemanes –no lo sabía Stalin? - y es que son super organizados.
Llegué a uno de los puntos de encuentro.Había mucha gente, la mayoría más en onda carrete que violenta. Venían con sus niños, sus parrillas, con plantitas para empezar a reforestar, su chelita. Un escenario se improvisó en un cruce de calles y un dj amenizó con tecno. Después de los discursos (principalmente se pide que la ciudadanía tome parte de los planes urbanos sobre el futuro de Tempelhof y por cierto se protesta contra la subida de los arriendos) una misteriosa grabación anuncia por los parlantes que los manifestantes siguieran a su color. De pronto aparecieron unas banderas rosadas y yo me acordé del panfleto rosado que un chico me había dado momentos antes. Algunos seguimos a la bandera rosada, otros siguieron a la azul, la verde, la amarilla. Dispersos pero unidos y al mismo tiempo fuimos acercándonos al areopuerto tratando de esquivar a las cadenas de pacos (armados hasta los dientes) que nos iban cruzando el camino. Pero éramos tantas columnas que se metían por diferentes callecitas en la dirección deseada y tantos los súbitos focos de “peligro” que los pacos debían encarar, que la policía no lograba ni detenernos ni impedirnos el paso, siempre llegaba un grupo a la reja y trataba de pasarla, para ser reprimido con sus habituales métodos(la gran diferencia es que el guanaco avisa tres veces antes de escupir). Al final, después de un cóctel de adrenalina como en los viejos tiempos, llegué a la reja y bueno...tampoco la pude cruzar, pero estuve allí pasándome la película qué lindo sería convertir el Tempelhof en un gran huerto y jardín popular.


la chica más linda era además la oradora


están confabulando una estrategia de ocupación o haciendo algún tipo de magia simpática para lograr entrar al aeropuerto?


una revolución en la que no se puede bailar no es mi revolución


al manifestante no le faltó la música para manifestar


los aguafiestas de siempre


aquí acercándome a la reja para derrumbarla


el guanaco o carro lanza agua advirtiéndome de que me va a mojar


bien cerquita, aquí ya estaba soñando con el huerto


el único destrozo que vi; la patente del carro policial arrancada y deformada con saña


después de echarlos con el argumento de su brutalidad la manifestación se fue a celebrar a la Hasenheide, un parque cercano.

Yo me tuve que ir porque el niño volvía de un campeonato en Leipzig y tenía que prepararle sus espaguetis.

trabajo social


Como buena hija de una dictadura que soy, aprendí de mis padres quizás lo más importante que un padre puede enseñar; el deseo, el anhelo, la esperanza. Cuando el aprendizaje de la esperanza va unido al conocimiento –y el conocimiento es fruto de la experiencia- ocurre algo que puede pasar desapercibido para el que no está atento: lo que anhelas puede llegar a hacerse material. Entonces entra al juego la responsabilidad por el deseo. Teresa de Avila lo dice mucho mejor que yo; ten cuidado con lo que pides, podría llegar a cumplirse.
Es por eso que no me puedo quejar de lo que me está pasando con mi nuevo grupo de jóvenes a/con quienes im/com parto un curso de escritura creativa. Yo misma los encargué y ahora los tengo frente a mí, con sus piercing y su sarcasmo; su exterior cactáceo y su interior jugoso.
Pero no debería ser tan dura conmigo misma, no es queja, es más bien una crisis, fue una crisis, una suerte de enfermedad chamánica en la que podría haber muerto pero de la que salí con la medicina en la mano. Una botellita con un cartelito que decía: bébeme.
Bebe un líquido que te haga pequeña, tan pequeña que parezcas invisible y te despojes de lo que aprendiste y de las categorías enciclopédicas con las que pretendiste abrirte paso. Más bien da un paso atrás y siéntate a escuchar, a percibir como la estancia se abre y entra el silencio, una página en blanco y una fracción de tiempo en la que cada quien se confronta consigo mismo.
Aprender eso ya es una hazaña, enseñarlo tal vez el trabajo de toda una vida.

miércoles, junio 10, 2009

tripas corazón



Cuando leí mi horóscopo a principio de año que me decía que cuidara de no confiar en exceso en mi encanto personal en las relaciones laborales, por supuesto que no le creí (nunca creo lo que no me conviene) y seguí apostando al charme que me ha abierto las puertas tantas veces, esa mezcla de síndrome chileno de maestro de chasquillas y la herencia heroica de mi padre, que me había salvado de tantas situaciones riesgosas y de cierta forma mal acostumbrado en lo que se refiere a ganarse el pan de cada día.
Mal hecho, si le hubiera hecho caso me habría preparado mejor para aceptar la embestida fríamente y tirarme a la piscina al menos con flotador.
Pero cómo podría saber yo que trabajar con niños y adultos que voluntariamente se someten a un régimen de escritura es muy diferente que trabajar con adultos jóvenes que llegan al taller enviados por algún esclarecido burócrata que está convencido de que el curso de escritura creativa le va a ayudar al joven descarriado. No contaba con la astucia del joven descarriado y su corte de apáticas consortes (llenas de piercing en la cara), ni con el sarcasmo ácido de su lengua berlinesa, ni con su mueca de asco enmarcada por dos espadas azules que me cortaron el habla.
Resistencia- casi general- del grupo a escribir o siquiera hablar de los temas propuestos. Los interesados- que los hay- vacilan entre la necesidad de escribir y la de pertenecer a la mayoría que está en contra. En contra de mí o de la poesía?
Y yo pensaba que la poesía podría seducir a cualquiera. Debería haber escuchado a mi horóscopo y haberme conseguido un par de gramos más de resistencia para resistir la resistencia. Supongo que en pidiendo ya la obtengo, así que no claudicaré, no pasarán. En el reino de los tercos soy la tesorera, cuento con arcas llenas de artimañas que sabré usar a discreción.
Cuando se me pase la pataleta, claro, la sensación de haber sido goleada se intensifica ante el derrumbe de la teoría y de las buenas intenciones. Si hasta me observé ayer haciendo la vieja de aquéllas protestando porque yo a su edad ya había publicado un libro, terminado una carrera y parido un varón. Hacerse adulto es una cuestión de circunstancias, amigos, no un movimiento de la voluntad; donde te pille, de allí eres. Alcancé a divisar a lo lejos la vieja que sería si siguiera ese camino y me dio un escalofrío.
Templanza es la consigna de estos días.

domingo, junio 07, 2009

risa


La risa abunda en la boca de los tontos, me digo para convencerme de que no debo tomar a la personal la burla por mi acento, pero ese feo minuto en que fui burlada se estira y estira provocando una reacción en cadena. Un dominó-burla que empuja otro dominó-burla y otro sucesivamente hasta llegar, con suerte, al dominó-burla del principio. Allí está la razón por la que me duele la risa de los otros que me bloquea hasta la huida pánica y en el sueño me da cualidades de boxeadora, terrorista que lanza una bomba en la carcajada hiriente.
La risa idiota se ríe de toda manifestación sincera, como si la vida del sentimiento causara una comezón inusitada, un sarpullido que sólo se alivia con el sarcasmo, el anular presuroso de una histeria colectiva; evitar ser contagiado por el sentimentalismo. El que se ríe primero tiene el poder, el que se ríe último, ríe mejor.
Hace meses que vengo trabajando el tema, buscando caminos para transformar la risa que duele, el anulamiento del que no me toma en serio y transforma mi drama en comedia. En principio puedo ponerme una máscara y reflejar en mi seriedad absurda el terror al contacto que agita convulso el órgano de la alegría. Lo hago y no me hiere ser medio para la burla cuando estoy sobre el escenario e improviso la llaga que activa la risa nerviosa. Para mis adentros sonrío, sé que en ese momento tengo el poder del reflejo, porque estoy consciente no me tomo tan en serio y como una fórmula mágica lo que duele hace cariño.
Pero la vida real y cotidiana es diferente a la vida paralela que genera el arte. En la vida real hay que andar atento, protegido, porque asecha el depredador de la sombra y en cualquier minuto se desata una reacción en cadena que te hace chiquitito, chiquitito.
La otra sería pasarse el día meditando, como una estatua de buda que satisfecha deja pasar los acontecimientos y sus significados subjetivos. Dejar pasar la risa y el llanto cual cielo de nubes en permanente movimiento. Pero resulta que no soy una estatua.
Leí hace poco que compartimos la risa con los monos y que su origen se remonta al antepasado común, el misterioso eslabón perdido. Recuerdo que de niña experimenté mucho con mi gato tratando inútilmente de sacarle una sonrisa.
“La ciencia sabe más de la risa que del llanto -escribe Gonzalo Millán- Agraviar al hombre que llora diciéndole poco hombre es un prejuicio, desgraciado invento moderno. Los fieros héroes medievales lloraban a moco tendido. Sin vergüenza. Llorar no era falta de hombría sino certificado de garantía”

jueves, junio 04, 2009

Agujeros


A veces tengo la impresión de que me paso más tiempo remendando agujeros que escribiendo poemas. Aunque hace ya bastante tiempo me prometí que cada día me daría la oportunidad de escribir un nuevo poema, entretanto sé que cada día me traerá un nuevo agujero en los pantalones de arquero de mi hijo. Y esos pantalones son especiales, nada de baratos, ellos los necesitan con un acolchado para amortiguar las caídas y aterrizadas. Yo no sé cómo él lo logra pero no pasa una semana sin que me saluden sarcásticos los agujeros desde su forada sonrisa. Será que comparto la misma ocupación con otras mamás de arqueros? Como sea, ya soy una experta, mi remiendo queda mejor que el original, dura al menos otra semana.
Mientras le daba a la aguja ayer pensaba qué cosa sería lo que tendría que aprender para mi vida realizando esta sísifa tarea cotidiana. Miré el agujero, mi remiendo, no me lo van a creer, pero me vi reflejada en el agujero. Sí, la misma pasión y obsesión que me ha obligado a llenar miles de papeles con mis versos, esa misma pasión causó los agujeros.
Se necesita ser bien gallo para volar por los aires y atajar un penal, si el arquero se pone a pensar en las consecuencias no ataja nada. Así mismo pasa con los poemas, con los libros. Si se piensa en las consecuencias que traerá mostrar lo escrito, se queda uno mejor callado, no se abre la boca para salir intacto de la experiencia.
Es que un hijo es un espejo, pero un espejo que no devuelve la imagen idéntica, sino transformada, sí, superada. Ese reflejo es una actividad santa, hay que llegar a ella con el corazón abierto para no causar abuso. Mucho más allá del sacrificio, de la soledad, de la fortaleza multitasting que requiere criar a otro ser humano, mucho más allá hay una verdad que le habla a uno sólo, una verdad que surge en el pulso del intercambio.
Un hijo es un espejo, pero también el de papel o el de cualquier materia que nos hemos propuesto parir y criar. Si te entregas al proceso sin temor al agujero- la consecuencia- si estás consciente que no en la jerarquía sino en el desarrollo respetuoso del otro está la ciencia, llega un momento en el que te experimentas a ti mismo, una parte de ti, lo que fuiste.
Es lo que me ha pasado en estos días en que he trabajado corrigiendo mi libro Material Mente Diario que pronto será publicado en Chile (ya les contaré). Siento que el largo proceso de escritura ha valido la pena pues he trabajado a conciencia todas las faces de su producción. Cuando salga ese libro y otras personas lo lean, ellas sabrán que cada palabra que he puesto allí es mi reflejo, pero transformado, superado.